22 ene. 2012

Construyendo alternativas al capitalismo financiero


Con este título, el profesor Carlos Berzosa de la UCM desarrollará una Charla-coloquio en el Club Información de Alicante el próximo 24 de enero a las 20h, que será la presentación pública del Colectivo ATTAC-Alacant, perteneciente a ATTAC-PV, formada por un grupo de profesores de la UA y personas relevantes de diversos movimientos sociales de la comarca de L’Alacantí, con una presencia importante en el movimiento de los indignados.

Las siglas ATTAC se traducen al castellano como “Asociación para la tasación de las transacciones financieras y la acción ciudadana”, y con ese objetivo fue creada en el año 1998 en Francia por el director de Le Monde Diplomatique, Ignacio Ramonet, en respuesta a los voceros de la deriva neoliberal que estaba tomando el mundo desde los años ochenta del siglo XX, quienes proclamaban con arrogancia, como único camino hacia la prosperidad, el del capitalismo liberal que mamaba de las fuentes de Hayek y que con ahínco iniciaron Margaret Thatcher y Ronald Reagan. Caído el Muro de Berlín, esos voceros no sólo descalificaban cualquier alternativa anticapitalista, sino también la del capitalismo de rostro humano que en Europa dio lugar al Estado del Bienestar. A capitalismo único, política única y pensamiento único: libertad de empresa y de mercado, sin trabas ni fronteras, con un Estado al servicio de los negocios privados. Esa era y es la receta que caló en los partidos de tradición conservadora y reforzó el ala liberal de la socialdemocracia. Las crisis de hoy tienen su origen remoto en aquella deriva ideológica y, más allá de la especificidad en cada país, hay un hilo conductor de la crisis en Tahilandia, Argelia, Argentina o la que hoy tenemos en EEUU o en España.

Pero el pensamiento único no caló en la parte más crítica y solidaria de la sociedad, dando lugar a una ola creciente de protesta colectiva aglutinada en torno a la proclama de otro mundo es posible, reivindicando la justicia económica y global. No es justo un mundo donde poder político, económico y mediático están concentrados en la élite de las grandes corporaciones, principalmente los holdings financieros, comerciales y productivos trasnacionales, que intervienen en el 70% del comercio mundial y generan más del 90% de los flujos financieros, marcando las pautas de producción, distribución y consumo que ha de seguir todo el mundo, y apropiándose de los medios de producción y de la mayor parte de la renta generada por trabajadores y pequeñas empresas, haciendo de la especulación financiera el motor del crecimiento económico. Ése es el mercado realmente existente, no el que se construye con la fantasía de que todo está al alcance de todos y donde la competencia es competencia entre iguales. Ni lo es en el fútbol, ni lo es en la vida de las personas.

El movimiento altermundista ha sido la mosca cojonera de las cumbres del G-5 al G-20, que acababan con compromisos vacíos de contenido y/o insuficientes frente al precipicio medioambiental, la ola de inseguridad, las crisis económicas que saltaban de un país a otro, y la desigualdad y la pobreza crecientes a las que nos ha conducido el capitalismo depredador de estos últimos treinta años. Esas protestas se han nutrido, en buena medida con las ideas de ATTAC.

ATTAC inició su activismo con la exigencia de un nuevo orden monetario internacional centrado en la tasa Tobin, la prohibición de los paraísos fiscales y el control de los flujos financieros especulativos; pero pronto se vio que estas propuestas llevaban aparejadas la democratización del FMI y del Banco Mundial, así como el cambio de los programas de liberalización y ajuste económico que exigen a los países a los que conceden ayuda. También se vio cómo esas políticas tenían su correlato en la hoja de ruta liberalizadora de la OMC y en la facilidad con la que se aplicaba el dumping social, ambiental y fiscal en las relaciones comerciales. Si el FMI, el BM y la OMC tomaban esos derroteros, siendo organismos multilaterales cuyos órganos de decisión representan a los gobiernos de los países miembros, había que poner el ojo, también, en la conformación del poder político que tienen los gobiernos de cada país. El poder político está mediatizado por formas de representación que limitan la capacidad de influencia de las capas más débiles de la población, y por gobiernos chantajeados por corporaciones que actúan en el ámbito mundial y a las que se recurre como financiadoras o socias comerciales. Regenerar la democracia y recuperar la autonomía de los gobiernos en la política económica es el colofón reivindicativo al que lleva la lógica del discurso de ATTAC.

En la actualidad, ATTAC está presente en más de 45 países, y cuenta entre sus miembros a personalidades como Noam Chomsky, Susan George, Naomi Klein, José Bové, Vicenç Navarro o Juan Torres. Como creadores de opinión, sus ideas se debaten en múltiples foros y se han incorporado al acerbo cultural de los partidos rojiverdes y de los movimientos sociales. Es más, el miedo a la explosión social que acompañó los primeros síntomas de la crisis económica, iniciada en el 2007, provocó el intento de fagocitar estas ideas por parte de los representantes de la derecha política y de las grandes fortunas; así hemos oído decir al Sr. Sarkozy que había que refundar el capitalismo, al Sr. Soros que había que prohibir el mercado de derivados, y hay una agenda para acabar con los paraísos fiscales y otras tantas promesas más. Como diría Lampedusa: habrá que cambiar algo para que nada cambie. Mientras se pasan la pelota unos a otros, la crisis no cesa y aumenta el riesgo de ruptura social. Para que no nos den un producto adulterado y a deshora, ATTAC anima a la sociedad civil a recuperar el afán de participación en los asuntos colectivos, eso que llamamos política y que nos han arrebatado o hemos dejado en manos de los poderosos. Si quieren, pueden seguirnos en nuestro Blog de ATTAC-Alacant.

Artículo publicado en el Información el 21 de enero de 2012.
Clemente Hernández - Coordinador ATTAC-Alacant.

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