25 nov. 2013

Las reglas del juego económico en Europa

La Confederación Europea de Sindicatos ha convocado a la ciudadanía en toda Europa a protestar por las políticas de austeridad que están imponiendo los gobiernos y en defensa de una Unión Europea social y democrática, convencidos de que o se avanza en la construcción de la Europa de los pueblos o nuestra vida irá cada vez peor.

Se sabía que la construcción de la Unión Europea era una sucesión de procesos de integración que causarían desequilibrios entre territorios y grupos sociales, beneficiando a unos y perjudicando a otros; pero se argumentaba que estas dificultades animarían a profundizar en la integración, como vía para resolver la desafección ciudadana en los territorios perdedores. La lógica del proyecto nacido en el Tratado de Roma (1957) era, pues, que antes o después se acabaría en una Europa federal o confederal.

Este optimismo venía refrendado por las teorías de la integración comercial que afirmaban que un Tratado de Libre Comercio (1957) acabaría en una Unión Aduanera, para evitar la competencia de la desigual tasa arancelaria con terceros países; y que la Unión Aduanera (1968) pone en primer plano la competencia de las subvenciones a las empresas y de la desigual normativa fiscal y laboral entre territorios, aspectos que la crisis de los años setenta dejó sin abordar, pues todos los países se lanzaron a «empobrecer al vecino». Luego vendría la integración de España y Portugal (1986) y, como un cohete, llegó el Mercado Común (1992) que dio plena libertad al movimiento de capitales, confiando en que la inversión extranjera fluiría hacia los territorios atrasados y no abordó la necesaria homologación fiscal y laboral, por lo que unos países (España, entre ellos) quedaban condenados a convertirse en el sureste asiático de otros más avanzados en productividad.

Con esta limitación, el Tratado de Maastricht (1992) vino a reforzar la competencia entre países y en el siglo XXI se inició un proceso de adhesiones que nos ha llevado de 12 a 27 países, con una gran diversidad fiscal y laboral que las empresas aprovechan para chantajear a gobiernos y trabajadores, bajo amenaza de deslocalizar la producción. Compiten incluso trabajadores que pertenecen a filiales de la misma empresa (en estos momentos, Cemex tiene a la plantilla de San Vicente sometida a este chantaje).

Con el Pacto por la Estabilidad y el Crecimiento y con la Zona Euro (2002) se consolidó la estrategia. Se diseñó una política monetaria que beneficia a los financieros y a las empresas multinacionales (Alemania tiene mucho de todo eso); se prohibió recurrir al BCE para colocar la deuda pública, perjudicando a los países necesitados de financiación internacional; el presupuesto comunitario quedó como una gota en un océano; se obligó al déficit cero a los gobiernos y se premió la competencia fiscal y laboral entre países. Las consecuencias de estas reglas de juego eran previsibles: reducción del gasto y las transferencias sociales, reducción de los salarios y precarización del empleo. Esta es la crónica de los últimos años en cualquier país de la UE.

En los años del boom (2002-2007) las consecuencias apenas se hicieron notar, adormecidos por la burbuja financiera en toda Europa, y las protestas tuvieron poco eco social. Pero, tras la crisis, los gobiernos presentaron como inevitable lo que era fruto de decisiones que habían sido denunciadas por los sindicatos y partidos minoritarios de izquierda. Nada de lo que nos está ocurriendo es una sorpresa y se agravará aún más la situación si se firma el Tratado de Libre Comercio UE–EE UU. Aviso para navegantes.

Acostumbrados a poner el foco sobre los políticos corruptos e ineptos y sobre las medidas antisociales que toman, no prestamos atención a decisiones que se justifican en aras a la «libertad de mercado», aparentemente asépticas, pero que ponen las reglas de juego de la economía al servicio de grandes grupos financieros y empresariales, y que convierten en «sentido común» lo que no son más que intereses privados que traen como consecuencia esas medidas antisociales.

Los gobiernos se escudan en que «Europa obliga» como si las reglas de juego las hubieran puesto los ángeles y no se hubieran aprobado con la aquiescencia de los partidos liberales y conservadores, y con los socialdemócratas como comparsa. Y se escucha en Alemania, ¡hay que bajar salarios y pensiones para aumentar la competitividad frente a los españoles! y se escucha en España ¡hay que bajar salarios y pensiones para aumentar la competitividad frente a los alemanes!: el precio que estamos pagando a uno y otro lado es que vivimos cada vez peor.

En Europa, salvar a los bancos ha costado 3 billones de euros (de ellos, más de 150.000 en España) y los recortes sociales ascienden a 500.000 millones (de ellos, más de 70.000 en España). Y los 6 millones de parados en España contrastan con los 150.000 millones de aumento de las rentas de capital desde 2008, a costa de reducir el peso de los salarios en la renta nacional. Y es cruel tener 600.000 familias sin ingresos, cuando los impuestos a las empresas suponen solo el 10% de la recaudación fiscal y las grandes fortunas tienen una presión fiscal que no llega al 20% de sus homólogos en Suecia. ¿Y no es de juzgado de guardia pretender ahorrar más de 30.000 millones en los jubilados, para cumplir con el objetivo de déficit, cuando el peso de las pensiones sobre el PIB es del 10% frente al 13% de la UE?

Cuando se dice que estamos condenados a esta situación se miente descaradamente. No hay teoría económica racional que justifique la reducción del gasto social, la inversión pública y los salarios en todos los países de la UE como fórmula para generar empleo. Es, sencillamente, falso.


Clemente Hernández
Miembro del Comité de Formación, Debate y Reflexión ATTAC-Alacant
Artículo publicado en el Diario Información (25/11/2013):
 

21 nov. 2013

CHARLA-COLOQUIO: EL FUTURO DE LAS PENSIONES - 28 noviembre - 20h - Orihuela


CHARLA-COLOQUIO: EL FUTURO DE LAS PENSIONES
jueves 28 de noviembre de 2013, 20 horas,
en el Campus las Salesas (UMH), Orihuela.



Intervienen:
-Clemente Hernández, catedrático jubilado de economía de la UA y miembro del Comité de Debate y Reflexión de ATTAC-Alacant.
-Juan Pedro Soriano, profesor asociado de economía de la UA y miembro del Comité de Debate y ReflExión de ATTAC-Alacant.
Organizan:
Esquerra Unida Orihuela
Joves Esquerra Unida Orihuela
Acontracorrent


17 nov. 2013

Manifestación 23N: Defendamos lo público, defendamos las pensiones, defendamos las personas. 18.30h, Escaleras IES Jorge Juan

MANIFESTACIÓN DEFENDAMOS LO PÚBLICO; DEFENDAMOS LAS PENSIONES; DEFENDAMOS LAS PERSONAS.
Jornada de Acción Europea.
Sábado 23 de Noviembre 18.30 horas
Salida: Escaleras IES Jorge Juan (Av. Marvá). Alicante

El próximo día 23 de noviembre, en el marco de una gran movilización en el ámbito europeo, nos movilizaremos por nuestros derechos, en defensa de lo público, de las pensiones, de las personas. Saldremos a la calle para exigir otra política, porque hay alternativas para una salida más justa de la crisis.
Emplea tu fuerza, defiende tus derechos. No dejes que te los arrebaten.
¡Defendamos lo público!
¡Defendamos las pensiones!
¡Defendamos a las personas!

Convoca: Cumbre Social

11 nov. 2013

Iniciativa legislativa popular en defensa de la renta básica

La Comisión Europa admitió a trámite en enero de 2013 la iniciativa legislativa popular (ILP) en defensa de una renta básica para toda la ciudadanía de la UE con independencia de su situación familiar y laboral. Un millón de firmas en siete países de la Unión serán suficientes para que el tema se debata en el Parlamento Europeo que salga de las elecciones del 2014.

Cuando los países de la Unión están demoliendo los restos del contrato social que inauguró hace más de 60 años el Estado de Bienestar, cuando se pierden servicios públicos gratuitos y subsidios sociales, cuando nos han lanzado a una cainita competencia fiscal y laboral que arrastra a la ciudadanía europea a niveles cada vez mayores de pobreza y desigualdad, y cuando el fraude y la corrupción son un cáncer que mina los mimbres de lealtad imprescindibles para vivir en sociedad, admitir a trámite una propuesta tan ambiciosa como la Renta Básica Universal puede parecer demagógica o extemporánea. Sí, una ILP a contracorriente, pero cuyo debate tendrá la virtud de fijar el horizonte del nuevo contrato social al que aspira cada una de las fuerzas políticas en Europa y del grado en que se comprometen a poner freno al desmantelamiento actual del Estado de Bienestar en la UE.

Es cierto que España no es Suiza, paraiso fiscal con una tasa de paro del 4% que tiene en trámite someter a referendum una renta básica universal, ni es Qatar o Alaska donde fondos públicos derivados de la propiedad comunal proporcionan esa renta básica a todos sus nacionales, pero sí podemos acercarnos a Bélgica, donde ya existe un seguro de desempleo universal e indefinido a partir de los 18 años, y a otros países que mantienen todavía la garantía de rentas mínimas para algunos colectivos sociales, bien como subsidio, como salario o como pensión, y que poco a poco estamos dejando sin ninguna protección.

De lo que estamos faltos los países que compartimos un mercado común es de reconocer en nuestras constituciones una garantía homogénea de umbrales mínimos de dotación de servicios de bienestar social y de renta privada para toda la ciudadanía, sin vincular esos derechos a la situación familiar y laboral de cada cual y garantizados por los presupuestos nacionales y el presupuesto comunitario. La ILP puede ser, precisamente, el acicate que necesitamos para reconstruir el edificio de cohesión social europea que estamos tirando por la borda. Los aspectos técnicos y fiscales de la ILP son menos relevantes que el debate que suscitará sobre la necesaria homologación previa de derechos sociales y económicos en la Unión. Por eso es importante llevar la ILP al Parlamento Europeo.

La construcción de un mundo nuevo a partir de los escombros de la II Gerra Mundial tuvo que responder hace más de 60 años a la pregunta de cuánta desigualdad e incertidumbre se podría soportar en las economias de mercado sin poner en riesgo la cohesión social necesaria para librar a Europa del fascismo y el comunismo. A esa misma encrucijada llegamos en España a principios de los años ochenta, en plena transición.

En sociedades mucho más pobres y atrasadas que en la actualidad el esfuerzo redistributivo tuvo que ser, al menos, suficiente para garantizar la provisión universal de servicios públicos de bienestar social (salud, educación, vivienda, transporte…), una renta mínima suficiente para atender la cesta básica de consumo familiar, con independencia de la situación laboral de los afectados (subsidios sociales y pensiones no contributivas) y una relación entre las rentas del trabajo y del capital que fuera estable a lo largo del tiempo y que redujera su dispersión (salario y pensiones contributivas mínimas, negociación colectiva y penalización a las rentas en mercados de competencia imperfecta)

La transferencia fiscal de los más pudientes a los menos –en provisión de bienes públicos universales y de garantía de ingresos familiares mínimos – tuvo distinta intensidad y ritmo de implantación en cada país (en España habría que esperar a los años ochenta y estaría siempre por debajo de la media), y se llegó en muchos casos a tipos efectivos de más del 70% en la renta familiar y del 40% en la renta de las empresas. Esta politica de rentas tenía, además, la virtud de reducír la incertidumbre e inestabilidad de la actividad económica y tenía un fuerte impacto anticíclico que favorecía el pleno empleo y la mejora de las condiciones de trabajo.

Ciertamente era un mundo muy mejorable, pero al socaire de la crisis de los años setenta del siglo pasado, las multinacionales y los financieros arroparon una estrategia de acumulación de capital bendecida por los gobiernos, que fue desmoronando, poco a poco, el contrato social europeo a medio desarrollar. La globalización neoliberal, crisis tras crisis, y sus fundamentos ideológicos han ido trasmutando la defensa de lo público y lo social en defensa de lo privado e individual, alejándonos del punto justo y razonable para mantener la cohesión social. En pleno siglo XXI, ¡mucho más ricos que hace 60 años¡, vemos como Alemania se llena de minijobs y se vacia de la red social que fue construyendo piedra a piedra desde los 50 del siglo pasado, y los países del sur de Europa ocupan sus calles de pobres y desempleados y ven como desaparecen los derechos sociales y laborales consolidados.

En este contexto, recuperar, reclamar todo lo que se está perdiendo no solo es justo, sino posible y necesario. Rehacer un nuevo contrato social que amarre en los tratados europeos la cohesión social perdida, en forma de más y mejores servicios públicos gratuitos y universales y de una renta básica para toda la ciudadanía, como derecho universal y no como subsidio ante el infortunio, es cuestión de voluntad política.

Paradojicamente, tenemos en Europa mucho más de todo pero más desigualdad y más familias abandonadas a la caridad que hace treinta años. Es cruel que en España hayan 600.000 familias sin nada que llevarse a la boca, mientras 1400 personas controlan una capitalización empresarial cercana al 80% del PIB y el 1% de las familias acaparan más del 11% de la renta cada año y del 18% de la riqueza, aumentando esos porcentajes en plena crisis. Y el tipo efectivo del impuesto sobre la renta de aquellas familias que obtienen más de 600.000 euros de ingresos no alcanza el 28%, muy por debajo del que se tenía en la Europa de los años sesenta o en la España de los ochenta, por no hablar del desaparecido impuesto del patrimonio o la baja fiscalidad efectiva a las grandes empresas, privilegios que no compensa el mecenazgo del que presumen algunas grandes fortunas.

Se tolera y se justifica esta acumulación de patrimonio y renta, al punto que se luce incluso en programas de televisión para envidia de la audiencia, como si fuera mérito propio y no concesión de la “mano invisible” que hemos legitimado para asignar rentas, y como si nada tuviera que ver eso con los bajos salarios, la exclusión y el escaso gasto social dirigido a los más. Así que volvemos al principio, ¿Cuánta desigualdad estamos dispuestos a soportar en la misma ciudad en que habitamos? ¿Cuánto estamos dispuestos a corregir de la asignación inicial que realiza el mercado? ¿qué renta mínima y qué renta máxima es la que consideramos acorde con una sociedad justa y proclive a la estabilidad, el pleno empleo y el buen vivir?

Reivindicamos, pues, una fiscalidad suficiente no solo para financiar el gasto público, sino para hacernos más iguales. La dotación de servicios de bienestar social gratuitos y de aplicación universal, de una renta básica suficiente para garantizar una vida autónoma con independencia de la situación laboral o familiar de cada persona, y la reducción de la jornada y la vida activa para que trabaje toda la persona que lo desee nos conduce a una sociedad más igualitaria y nos acerca al modelo productivo acorde con la restricción ambiental, al cambiar trabajo superfluo dirigido al despilfarro de los ricos por trabajo socialmente útil para toda la población. Ese es el reto que debemos plantearnos en Europa y al que la ILP en defensa de la Renta Básica Universal puede servir de ariete.


Clemente Hernández Pascual
Miembro de Attac-Alacant y exprofesor de la Universidad de Alicante

Unitat didàctica sobre la globalització (versió valencià/català)


Unitat didàctica sobre la globalització que pot plantejar com una webquest o una tasca amb diverses activitats per a treballar les competències bàsiques d'educació secundària. L'objectiu és que l'alumne entengui els processos econòmics i socials lligats a la globalització i que sigui capaç de presentar propostes de solució als problemes que es plantegen.



A Espanya, a més de poder incloure en diverses matèries optatives, entra en temari en els cursos de Ciències Socials de 3r d'ESO (forma la part final del bloc d'economia) en Ciències Socials de 4t d'ESO (forma la part final d'Història Contemporània) 1r Batxiller Història Contemporània (forma la part final d'Història Contemporània) i en Economia de 1r Batxiller.

S'estructura en 5 sessions mínimes que estan explicades en aquesta guia de suport al professor:


En resum s'organitza així:

1a sessió. Explicació del concepte de globalització i dels aspectes positius. Es pot usar la presentació de diapositives de suport (primera part):



2a sessió. Activitat ROL-PLAY en què es fa una simulació sobre el funcionament de l'economia globalitzada. Tot i que la dinàmica de l'activitat paper-play ha estat molt estudiada, no deixa de ser un esquema simplista i per tant imprecís del funcionament econòmic, però aconsegueix el seu objectiu en mostrar clarament diversos aspectes negatius. Guia per a l'activitat Paper-play:



3a sessió. Es continua explicant els aspectes negatius de la globalització a partir de la presentació audiovisual superior (segona part) oa partir de la informació que apareix a la guia del professor.

4a sessió. Cerca de propostes de solució a Internet a l'aula d'informàtica. Si no es pot accedir a l'aula d'informàtica aquesta sessió pot suprimir i es mana la tasca d'investigació com a tasca per fer a casa.

5a i 6a sessió. Posada en comú de les propostes de solució per mitjà d'un debat públic. Es poden llegir una a una les propostes i es fa una crítica argumentada. A l'annex "Guia per a les activitats finals" es donen alguns consells per reorientar del debat cap a alguna cosa constructiu.


Podria augmentar-se el nombre de sessions per a aquesta part si s'estableix un debat fructífer i els alumnes s'impliquen.

Per iniciar les sessions finals poden projectar a classe aquest vídeo sobre els paradisos fiscals:




Tots els documents (guies i presentació) es poden descarregar i editar lliurement ja que estan sota una llicència Creative Commons (no es pot usar amb objectius comercials i s'ha de fer referència a la font original).


Unitat Didàctica preparada per Francisco Ayén  traduida por Vicente Oltra i Jose Alberto Moreno per  el comitè d'educació d'ATTAC Alacant i revisada pel comitè científic d'ATTAC Alacant

Per a més informació poseu-vos en contacte amb el grup ATTAC de la seva localitat .

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10 nov. 2013

Entrevista a Juan Carlos Monedero

Juan Carlos Monedero es profesor de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid y autor del libro ¡Que no nos representan!: El debate sobre el sistema electoral español. Entrevistado para ATTAC Alacant, Frente Cívico y 15M